Recetas a ritmo de Rock

Tarta de higos, miel y romero

Esta preciosa tarta es una perfecta bienvenida a los higos, una fruta de verano íntimamente relacionada con las avispas ¿Quieres saber por qué? Receta adaptada de la web Deliciouseveryday.com

Por ,

30 min
35 min a 175 ºC
Molde: circular de 20 cm

¡Cómo echaba de menos los higos! No es no lleguen a Canadá, pero es casi como comprar caviar; los venden por unidad a precio de oro. Únicamente los comí una vez que Adrià me trajo cuatro de regalo. Y es que los higos son frágiles y eso dificulta mucho su transporte y conservación. Normalmente se encuentran higos frescos sólo en las zonas en las que se cultivan, donde se recogen desde finales de agosto hasta principios de octubre. Ahora que volvemos a vivir en España y que ha llegado la época ¡Pienso ponerme morada! Y, para empezar, esta tarta no me ha parecido una mala idea.

Los higos son frutas muy curiosas, y es que no se forman como la mayoría de frutas que conocemos. Como cualquier fruta, deriva primero de una flor ¿Pero alguien ha visto alguna vez las flores de la higuera? Incluso Linneo, el gran botánico sueco, denominó a esta planta Ficus carica y dijo que se trataba de una especie sin flores. Pero eso no es para nada cierto, pues sin flores la higuera no podría reproducirse. Lo que pasa es que sus flores están escondidas dentro del higo, que en realidad es un receptáculo en forma de pera llamado sicono que las soporta. Este conjunto de flores se denomina inflorescencia invertida (e infrutescencia tras la fecundación y maduración de los frutos), puesto que las flores se encuentran en el interior. En la base de este receptáculo se haya un orificio, el ostiolo, que comunica las flores con el exterior y por donde se permite la entrada y la salida de los insectos polinizadores; las avispas.

Se trata de un caso de coevolución muy sorprendente, puesto que este mecanismo tan específico de reproducción hace que las higueras dependan completamente de las avispas para la fecundación de sus flores y que, a su vez, las avispas dependan de las higueras para su reproducción. Esta relación es tan estrecha que ninguna de las dos especies podría sobrevivir sin la otra. Existen unas 750 especies de higueras, no todas comestibles, cada una de las cuales es polinizada por una especie de avispa de la familia Agaonidae en particular, adaptada para ello.

Las higueras y las avispas participan en este mecanismo formando una coreografía perfectamente sincronizada. En la mayor parte de los casos, en el interior del sicono se encuentran tanto las flores femeninas como las masculinas, pero cada una madura en un momento diferente para evitar la autopolinización. Primero maduran las flores femeninas, que desprenden un aroma específico que atraerá a las avispas hembra fecundadas, listas para depositar sus huevos en su interior. La avispa hembra dispone de unas adaptaciones morfológicas específicas que le permitirán introducirse en el sicono a través del ostiolo (la cabeza es alargada y aplanada, así como su cuerpo, tienen unas estructuras en la mandíbula conocidas como dientes invertidos y también presentan modificaciones en forma de ganchos en las patas que les permitirán avanzar mejor).

Una vez en el interior del sicono, las avispas hembra depositarán sus huevos en el interior de las flores hembra gracias a una estructura denominada ovopositor (también denominado ovipositor u oviscapto), un órgano alargado de casi 2mm ubicado al final de su abdomen. Como dentro del sicono hay flores hembra con diferentes longitudes de estilo (prolongación del ovario por donde entra el polen), la avispa deberá encontrar aquellas con estilo corto (2mm), a las cuales se adapta exactamente la longitud de su oviducto. Cuando intente depositar un huevo en una flor de estilo largo (3mm) sólo conseguirá polinizarla, puesto que no llegará hasta el ovario floral. Pero cuando se encuentre con una flor de estilo corto, no sólo la polinizará, sino que dejará uno de sus huevos en el ovario para que, al eclosionar, la larva pueda alimentarse de la semilla. El resultado será un sicono lleno de flores femeninas que, o bien contienen una larva de avispa en desarrollo, o que tras la polinización desarrollarán una semilla para la higuera.

Las primeros en desarrollarse serán las larvas macho que, desprovistos de vista y de alas, irán en busca de uno o más ovarios que contengan larvas femeninas. Antes incluso de que las hembras eclosionen, serán fertilizadas por los machos que, a menudo, abrirán un túnel denominado «ojo» para que las hembras puedan salir posteriormente. Tras cumplir su misión, los machos morirán habiendo pasado su vida entera en el interior del sicono.

La eclosión y escape de las hembras de avispa fertilizadas coincide con la maduración de las flores masculinas, de modo que cuando éstas salen del sicono pasan por las flores masculinas y emergen cubiertas de polen (o bien lo recolectan en unos sacos que poseen en el tórax). Una vez libres deben encontrar un nuevo sicono receptivo para poder depositar sus huevos y polinizar las flores femeninas de otra higuera, cerrando así el ciclo. Estas avispas tienen una capacidad de vuelo de hasta 10km, pero si pasados tres días no han encontrado un nuevo sicono, morirán sin reproducirse. En cuanto al sicono natal, madurará dando lugar al higo, una infrutescencia en la que cada flor femenina producirá un pequeño fruto llamado aquenio. Cada aquenio contiene una semilla y el conjunto de estas semillas son las que darán la textura crujiente que conocemos del higo.

Referencias:

  1. Serrato Díaz y K. Oyama Nakagawa. Ficus y las avispas Agaonidae: un mutualismo clave de los ecosistemas tropicales. ContactoS 85, 5-10 (2012)
  2. Elena Soto. La sexualidad de las higueras. El Mundo Baleares (5 de enero del 2016)
  3. Fig wasp (1998). Enciclopaedia Britannica Inc. [versión electrónica]

Ingredientes para la cobertura

  • 10 higos frescos
  • 4 cucharadas de miel
  • 1 cucharadita de mantequilla

Ingredientes para el bizcocho

  • 125 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 150 g de azúcar integral moscovado
  • 2 huevos pequeños
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 220 g de harina de trigo común
  • 1 cucharadita de levadura química Royal
  • ½ cucharadita de bicarbonato sódico
  • ¼ cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de romero fresco picado
  • 170 g de yogurt natural

Elaboración

  1. Coloca la rejilla del horno en el centro y precaliéntalo a 175 ºC.
  2. Engrasa el molde generosamente con mantequilla y vuelca la miel. Mueve el molde para que la miel se reparta por todo el fondo. Nota 1
  3. Lava los higos, retírales el pedúnculo y córtalos en rodajas gruesas de unos 5-7 milímetros de grosor. Coloca las rodajas cubriendo toda la base del molde en una sola capa. Nota 2Tarta de higos boca abajo how to
  4. Prepara el romero: lava las ramas de romero y quítales las hojas. Colócalas entre dos papeles absorbentes para secarlas bien y luego pícalas.
  5. Mezcla la harina, la levadura química, el bicarbonato, la sal y el romero. Reserva.
  6. Bate la mantequilla junto con el azúcar con la pala a velocidad media hasta conseguir una textura cremosa.
  7. Baja la velocidad y añade los huevos de uno en uno, esperando a que se integre uno antes de añadir el siguiente.
  8. Añade la vainilla y bate para mezclar.
  9. Agrega el resto de ingredientes alternando primero la mitad de los ingredientes secos con el yogur y terminando con el resto de la harina. Bate sólo hasta integrar entre cada adición, terminando de mezclar a mano con una espátula para no batir en exceso la masa.
  10. Vuelca la masa sobre los higos y alisa la superficie.Tarta de higos boca abajo how to
  11. Hornea durante 35 minutos sobre la rejilla del horno. Comprueba que esté cocida insertando un palillo. Éste debe salir limpio.
  12. Retira la tarta del horno y déjala enfriar sobre una rejilla unos 10 minutos, no más. Luego dale la vuelta como si fuera una tortilla sobre un plato o sobre la superficie donde vayas a presentarla. Sírvela fría o templada.

Notas y Consejos

Nota 1 Si la miel está sólida o demasiado densa, métela unos segundos en el microondas para que se vuelva más líquida.

Nota 2 Coloca el lado de la rodaja por la que se ve más pulpa boca abajo. Para que quede más bonito puedes utilizar sólo la parte central del higo, es decir, las rodajas más grandes. Yo he utilizado todo el higo y también queda bien. Trata de poner las rodajas bien apretaditas, ya que encogerán al cocinarse y quedarán más separadas.

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