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Gazpacho de sandía

En estos días calurosos de agosto siempre apetece comer un plato ligero y fresquito. Este gazpacho de sandía es especialmente suave y aporta un toque diferente y original.

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Si bien no está muy claro cuál es su origen, se dice que el auténtico gazpacho es el que se hace en Andalucía. Es cierto que se trata de un plato muy típico del sur, ya que tanto el aceite de oliva como las hortalizas son abundantes, y los veranos muy secos y calurosos. Sin embargo, hoy en día el gazpacho ha pasado a ser un plato totalmente internacional, del que disfruta muchísima gente en verano. Tanto es así, que tan pronto llega el verano podemos encontrar fácilmente un gran número de marcas que lo comercializan ya listo para tomar. Incluso, algunos supermercados disponen de opciones "más caseras", también muy ricas. Pero como ocurre con todas las cosas, no hay nada como un gazpacho al gusto de cada uno, por lo que este sencillo plato se sigue preparando en casa en un sinfín de distintas versiones. En este caso, os traigo un rico gazpacho de sandía, ligero y un tanto más dulce que el original. Además, este gazpacho se hace con menos cebolla y (aunque se le puede añadir) no lleva ni pepino ni ajo, por lo que no repite y es más suave. El gazpacho es un plato sencillo que sólo consta de unos pocos ingredientes. Por eso, para disfrutar de un buen sabor es muy importante que éstos sean de primera calidad. Entre ellos, el ingrediente principal es el tomate. Los mejores tomates para hacer gazpacho son los de rama o bien los tomates pera, también muy usados para hacer salsas. Huye de las variedades de tomates verdes o para ensalada, que sólo aportarán un color pálido y un sabor insípido y/o acidulo. Además, los tomates tienen que estar bien maduros. Si compras tomates un poco duros, es mejor dejarlos antes madurar fuera de la nevera uno o dos días. Por otra parte, en este caso también es importante la sandía como ingrediente principal. Trata de elegir una sandía bien roja, que esté madura y dulce. De esta manera, conseguirás un sabor más rico e intenso.

Elaboración

  1. Lava los tomates, los pimientos y las hojas de albahaca.
  2. Marca los tomates una cruz en la base.
  3. Escáldalos en agua hirviendo durante 30 segundos o 1 minuto. Escúrrelos y mételos inmediatamente en agua fría. Retira la piel con las manos. Nota 1
  4. Trocea los pimientos y la cebolla y tritúralos con la batidora eléctrica junto con la albahaca y los tomates pelados.
  5. Pasa la mezcla por un colador para eliminar las semillas de los tomates y los restos de la piel del pimiento. Nota 2
  6. Trata de eliminar la mayor parte de las semillas de la sandía y añádela a la mezcla anterior. Echa también la sal, la pimienta y el vinagre. Tritura.
  7. Para acabar, añade el aceite y mézclalo 30 segundos con la batidora para que emulsione.
  8. Guárdalo en la nevera al menos durante un par de horas y sirve frío, acompañado con unas hojas de albahaca y/o unas bolitas de sandía como decoración.

Notas y Consejos

Nota 1 Sabrás que los tomates están listos cuando la piel haya cedido formando una raja en todo el lateral del tomate. El agua fría cortará la cocción evitando que los tomates se cocinen y además te ayudará a poder pelarlos fácilmente sin quemarte. Nota 2 Este paso es opcional, pero hace que quede una mezcla más suave. Si vas a colarlo, es preferible hacerlo antes de añadir la sandía, ya que si no eliminarás también las fibras de la fruta que, en este caso, dan sabor y textura al plato.
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