Recetas a ritmo de Rock

Tin Men & the Telephone en directo

Tres músicos de jazz que juegan al teléfono roto con sus instrumentos y también con tu smartphone. Quien apriete antes gana, quien quiera cambiar la canción que lo agite más rápido, y todo ello en directo.

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No lo apaguen, suban el volumen al máximo

Este sí que es un concierto de jazz diferente a todos los que hayas visto. No sólo porque los músicos sean más o menos artífices de sus instrumentos, que lo son, sino por el juego que establecen con el público y por cómo rompen esa frontera invisible que se crea entre ellos. Un grupo que se aprovecha de este dispositivo que todos tenemos en el bolsillo y lo usa para que participemos activamente. Antes de empezar el concierto no advierten aquello de “apaguen sus teléfonos móviles”, sino que te dicen que bajes su aplicación diseñada para iOS o Android y que subas el volumen al máximo.

Durante este directo se cuelan interferencias gradualmente por entre los altavoces. Primero un tono intermitente y despistado, después una llamada perdida, algunos mensajes de contestador y frecuencias extrañas de voces desconocidas. Todo un montaje ideal para que Tony Roe (piano), Borislav Petrov (batería) y Pat Cleaver (bajo) cojan esas tonalidades y acoplen sus canciones de jazz a todos esos efectos de sonido. El resultado final son voces sonando delante o detrás de unas teclas que intentan imitarlas, interferencias tocadas con las baquetas o mugidos de vaca imitados con el contrabajo.

Todos esos efectos sonoros se acompañan por supuesto de canciones de jazz más o menos rotas por su experimentación, con melodías intensas y cambios de ritmo efervescentes siguiendo un patrón dadaísta, como si fueran pequeñas cajas de música a las que cuando les das cuerda aceleran y cuando se quedan sin ella tocan más lentamente. En eso también hacen honor a su nombre.

Jugando con la música

Una experimentación audiovisual que consigue hacer un directo divertido y original para el espectador, siendo partícipe de múltiples juegos con la ayuda de un móvil, una pantalla y tres instrumentos. El conjunto recuerda mucho al juego del ‘teléfono roto’ que jugábamos de pequeños.

Hablando con los músicos nos contaron que ya han hecho muchas actuaciones con chiquillos y que los conciertos resultan muchos más divertidos e ingeniosos que con adultos. Parece ser que el público más crecido es menos participativo, más reservado. Ser adulto es ser más perezoso para disfrutar de cosas novedosas como este concierto interactivo. Y es que por muy fácil que nos lo pongan, cuando crecemos, parece que tenemos más excusas para no ir a ver ese concierto, para no ponernos a bailar cuando nos apetece, para no saltar, reír, gritar y divertirse en medio de desconocidos… Dicen que los niños son un gran indicador de calidad para la música moderna, si les gusta lo que oyen, sigue así, sino, estás acabado. Aún teniendo momentos desconcertantes y trastocados dignos del jazz contemporáneo, las composiciones de Tin Men and the Telephone son originales y divertidas a la vez que rompecabezas y melodías bien escondidas.

La Fonoteca

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